sábado, 26 de noviembre de 2016

Kepler-186 f y el planeta Marte

Kepler-186 f es uno de los planetas potencialmente habitables más prometedores. Al igual que Marte, este sorprendente exoplaneta está ubicado dentro de la Zona Habitable, pero en su parte más lejana y fría. Es además un planeta que probablemente es rocoso, como atestigua su reducido radio de 1,17 R⊕.

Kepler-186 f comparado con la Tierra según una representación artística. El exoplaneta es casi del tamaño de la Tierra. (Fuente: PHL Universidad de Puerto Rico en Arecibo.)

Kepler-186 es una enana roja de la secuencia principal, una enana grande, del tipo espectral M1 con una metalicidad reducida en comparación con la del Sol. Su masa es 0,54 M☉, la mitad de la del Sol, y el radio 0,52 R☉. La magnitud aparente de la estrella es 14,62, demasiado tenue para ser observada a simple vista.

En 2014 Jason Rowe y el resto del equipo del telescopio espacial Kepler anunciaron la validación de cientos y cientos de nuevos exoplanetas, utilizando los dos primeros de años de datos del Kepler. Había numerosos sistemas planetarios interesantes, entre ellos Kepler-186, en el que se descubrieron 4 planetas: Kepler-186 b, c, d y e.

La sorpresa saltó cuando solo unos meses más tarde, Elisa Quintana, una astrofísica hispana también del equipo Kepler, validó un nuevo planeta en el sistema Kepler-186 que aparecía sólo cuando se añadía un año más de datos. El nuevo planeta Kepler-186 f era sorprendente. No solo estaba ubicado cómodamente en la parte más fría de la Zona Habitable, además mostraba el tamaño más reducido de todos los exoplanetas potencialmente habitables, con 1,11 R⊕ (el récord le ha sido arrebatado recientemente por Proxima b). Un planeta tan pequeño debía ser probablemente rocoso, terrestre.

Elisa Quintana, la persona que validó Kepler-186 f. Trabaja en el centro Ames de la NASA. Es una gran experta en procesos de formación de sistemas planetarios, de ahí que la formación del sistema Kepler-186 haya sido estudiada ampliamente. (Fuente; NASA)


Bolmont et al. realizaron simulaciones de ordenador de la formación del sistema planetario, arrojando sospechas sobre planetas adicionales de pequeño tamaño que no han sido detectados. Además Kepler-186 b, c, d y e aparecían con acoplamiento de marea, con los planetas mostrando siempre su misma cara a su estrella. Para Kepler-186 f, el más habitable y lejano, la cuestión no estaba tan clara.

Representación artística de Marte cuando tenía mares en su superficie. Quizá Kepler-186 f sea similar a esta imagen. (Fuente: ESO.)




El método utilizado para detectar los planetas de Kepler-186 fue el método del tránsito, en el que se observa la disminución de la luz de la estrella cuando entre ella y nosotros pasa un planeta. Este método permite calcular el radio del planeta como relación directa del radio de la estrella.

Es un tema para meditarlo. Cuando se anuncian planetas con tamaños pequeños detectados por el método del tránsito (i.e. los de K2-72), sobre todo si es una validación masiva de planetas muy alejados del Sol, a menudo el cálculo de los radios de las estrellas es algo burdo y, por consiguiente, también el de sus planetas. Es en estos casos recomendable cierta prudencia.

La estimación inicial de Elisa Quintana et al. del radio de la estrella fue de 0,47 R☉ pero era una estimación. A unos 500 años luz no pueden aplicarse las técnicas interferométricas que permiten calcular directamente el radio de una estrella. Cualquier error en esta estimación se trasladaría al cálculo del radio del planeta, que Elisa estimó en 1,11 R⊕.  Estudios posteriores permitieron refinar las estimaciones asignándole 0,53 R☉ a Kepler-186 y, por consiguiente, 1,17 R⊕ a Kepler-186 f.

Conocer más de lo que sabemos de Kepler-186 f no va a ser tema fácil. Está a unos 500 años luz, fuera del alcance de los telescopios actuales y futuros. Tardaremos mucho tiempo en saber más de este apasionante planeta. Ojalá que alguien descubra alguna técnica innovadora y yo me equivoque, pero si no es así poco más podemos esperar conocer en mucho tiempo.

Orbita y parámetros orbitales de Kepler-186 f. Puede comprobarse que el planeta está ubicado cómodamente en la Zona Habitable (Fuente: PHL Universidad de Puerto Rico en Arecibo.)


A partir de aquí vamos a especular un poco sobre este increíble planeta.

Kepler-186 f y Marte reciben flujos similares, reducidos, de un 30% y de un 42% del que recibe la Tierra, respectivamente. Es decir, ambos están ubicados en la parte más fría de la Zona Habitable. Es por ello posible que Kepler-186 f y Marte hayan sido similares cuando nacieron. Sin duda, el Marte del pasado fue más cálido y tuvo mayor presión atmosférica que el Marte actual. De esta manera, el Marte del final del periodo Noéico quizá pudo mantener mares estables en su superficie. Cuando llegó el Bombardeo Intenso Tardío, evento tras el cual posiblemente nació la vida en la Tierra, Marte inició su decadencia, hasta llegar a la situación actual marcada por la ausencia de mares y una atmósfera tenue.

Una de la causas de su decadencia estuvo en la pérdida del campo magnético, que dejó la atmósfera desprotegida frente a las inclemencias del viento solar y los meteoritos. Su pobre núcleo metálico, si es que tiene, se enfrió demasiado, quizá por la falta de masa del planeta, dejando desactivada la dinamo interior.

Este rápido enfriamiento también está detrás de su reducido vulcanismo en el presente. La intensa actividad volcánica de las eras Noéica y Espérica, fue atenuándose durante la era Amazónica actual. Los planetas pueden perder su atmósfera y reponerla por el "outgassing" que puede terminar formando una nueva atmósfera (lo que se denomina una atmósfera secundaria).

Todos los síntomas nos llevan al mismo hecho de que a Marte le faltó masa para ser un planeta más habitable. Es decir, si Marte hubiera sido algo más masivo quizá habría podido retener su atmósfera defendida por un buen campo magnético y alimentada por unos buenos volcanes. Pero no fue así, y una vez que casi no hay atmósfera no puede haber unos mares decentes.

Ahora bien, Kepler-186 f tiene 1,17 R⊕. Es un poco más grande que la propia Tierra y, por supuesto, que Marte. Además, por los datos estadísticos disponibles podemos decir que probablemente es un planeta rocoso y terrestre. Quizá, si este planeta pudo superar los problemas de desecación propios de las enanas rojas, es posible que Kepler-186 f SI haya podido retener sus mares...

Resumiendo, Kepler-186 f podría ser algo así como un Marte Grande, que haya conseguido superar los problemas que doblegaron a nuestro pequeño Marte.

Una sugerente imagen de Marte cuando tenía mares estables en sus superficie, hace casi 4 eones. ¿Será el Kepler-186 f así? (Fuente: ESO.)



2014. Rowe et al. validan cientos de planetas por el método de validación por multiplicidad. Entre ellos, Kepler-186 b, c, b y e.

2014. El flamante descubrimiento de Kepler-186 f, un planeta claramente terrestre en la Zona Habitable de la estrella.

2014. El primer estudio de Bolmont del sistema planetario de Kepler-186. Se analiza la formación del sistema planetario así como la evolución de la rotación de los planetas. Según los modelos debería de haber más planetas no detectados.

2014. El segundo estudio de Bolmont del sistema Kepler-186 con métodos mejorados analiza la estabilidad y las interacciones entre los planetas y sus efectos de marea. Los resultados son similares.

2014. Un estudio revisando las estimaciones del tamaño de diversas estrellas, entre ellas Kepler-186 f.

Me gusta esta entrada de 2014 de Bucky Harris en su blog, pero por mi parte pienso que Kepler-186 f tiene posibilidades de no tener acoplamiento de marea. No creo que sea un planeta sincrónico.


domingo, 13 de noviembre de 2016

El Futuro de la Velocidad Radial está en el Infrarrojo.

Como sabemos, el método de la velocidad radial permite detectar exoplanetas midiendo el efecto que la gravedad del exoplaneta produce en la velocidad de su estrella. Es un método muy exitoso que ha permitido al detección de numerosos exoplanetas, desde que en 1995 Mayor y Queloz descubrieron 51 Pegasi b utilizando esta misma técnica.

Sin embargo, durante estos últimos años los resultados espectaculares del método del tránsito, liderados por el telescopio espacial Kepler, han motivado comentarios sugiriendo que la velocidad radial había iniciado su decadencia. Nada más lejos de la realidad. El descubrimiento en 2016 de Proxima b por velocidades radiales (HARPS) pone de manifiesto que este método es imbatible en el estudio de las estrellas más cercanas.

Los nuevos instrumentos serán excelentes para detectar planetas en las estrellas enanas rojas, que son luminosas en el infrarojo. (Fuente: Wikipedia. Crédito: D. Aguilar CfA)


Lo que sí ha habido es un periodo de transición durante el que los investigadores han estado centrados en el desarrollo e implantación de nuevos instrumentos:

Uno de estos dispositivos es ESPRESSO (construido para los 4 telescopios de 8 metros del VLT en Cerro Paranal) que verá su "primera luz" durante 2017, después de muchos años de trabajo duro persiguiendo el objetivo de alcanzar precisiones de ciencia ficción, inferiores a 10 cm/s (algo así como la necesaria para detectar planetas de la masa de la Tierra orbitando en torno a estrellas similares al Sol). 

Los cuatro telescopios del VLT (Cerro Paranal) recibirán en breve el espectrógrafo ESPRESSO. (Fuente: Wikipedia. Crédito ESO)


Bienvenido sea ESPRESSO. Sin embargo, el ruido ensombrecerá sus resultados y es que el gran problema actual de la técnica de la velocidad radial es nuestra incapacidad para modelizar la actividad estelar de forma realista, distinguiéndola de la señal del planeta. Es decir, una variación de la velocidad radial puede estar motivada por la presencia de un planeta o por la actividad de la estrella y no es fácil separar la una de la otra. Por mucho que aumentemos la resolución de nuestros instrumentos no haremos sino amplificar el ruido originado por la actividad estelar. 

Los falsos positivos son el problema. En nuestra memoria están todavía muchos supuestos planetas que nos ilusionaron para terminar siendo un mero efecto de las manchas de la estrella y su actividad magnética. Zarmina (Gliese-581 g) quizá sea el más famoso de esos supuestos oasis de vida que terminaron siendo simples espejismos, engaños de la luz.

Otros espectrógrafos proponen un planteamiento alternativo y complementario. Se basan en el estudio de las velocidades radiales en el infrarrojo cercano, banda en la que se espera que la actividad estelar sea menos intensa. Es decir, si el ruido de las manchas de la estrella depende de la longitud de onda, la señal de los planetas no. Si somos capaces de descubrir un planeta conjuntamente en el visible y en el infrarrojo, podemos decir que el descubrimiento es razonablemente seguro. 

Además, las estrellas en las que actualmente se están detectando más resultados (como Proxima Centauri o TRAPPIST-1), son las más pequeñas, estrellas enanas rojas con un elevado nivel de actividad estelar y especialmente luminosas en el infrarrojo. Estos nuevos espectrógrafos que operan en el infrarrojo parecen ideales para esta tarea.

La nueva técnica del infrarrojo ya ha mostrado su viabilidad. En marzo de 2016 un artículo mostraba los resultados de un estudio en la banda K de 32 estrellas cercanas de baja masa de los tipos espectrales K2 hasta M4 llevado a cabo con el espectrógrafo CSHELL en el telescopio infrarrojo de 3 metros IRTF que la NASA tiene instalado en Mauna Kea (en Hawai, claro). Estudiaba, entre otras, la mítica estrella Epsilon Eridani. Se obtenían precisiones a largo plazo de 15 m/s (lejos todavía del 1 m/s que dan los espectrógrafos en el visible) que permitían detectar dos planetas grandes ya conocidos de GJ 876. Una nueva versión mejorada de este instrumento (iSHELL) estará disponible en 2017.

El telescopio del observatorio de Calar Alto está dedicado en exclusiva a sacar el máximo provecho posible de CARMENES. (Fuente: Wikipedia. Crédito: Digigalos)





Pero si hay un instrumento llamado a realizar descubrimientos impresionantes, ese es CARMENES. Está instalado, como sabemos, en el telescopio de 3,5 metros del observatorio de Calar Alto en Almería (España), operando de forma continua desde los 0.5 hasta los 1,7 µm en el infrarrojo cercano. Entró en funcionamiento a finales de 2015 y lleva todo el año 2016 estudiando una muestra de unas 300 enanas rojas. CARMENES analiza conjuntamente sus objetivos en el visible y en el infrarrojo, y aportará una solidez a sus descubrimientos que hasta el momento ningún espectrógrafo ha tenido. 

Los resultados publicados de los 6 primeros meses de funcionamiento de CARMENES son especialmente prometedores. Se muestra en ellos la detección del planeta GJ-436 b, un minineptuno conocido desde hace muchos años por múltiples métodos. Es un planeta "fácil" de detectar con una semivelocidad radial  de unos 18 m/s. Pero lo interesante es el error, es decir, que el rms (la media cuadrática de los residuos) es de apenas 2 m/s, por supuesto incluyendo el ruido inducido por la actividad estelar de la estrella. Solo una parte de estos 2 m/s puede ser atribuida al ruido del instrumento. 

CARMENES se posiciona así como un espectrógrafo con la precisión de los que operan en el visible y  con las ventajas de los que operan en el infrarrojo... 

Esto suena realmente bien.

Además de CARMENES hay otros dispositivos que operarán en el infrarrojo con una precisión elevada, cercana a 1 m/s. Entre ellos, HPF,  SPIRou, IRD e iLocater. Comentamos los dos primeros por ser quizá los más interesantes.

El telescopio HET del observatorio McDonald tiene un espejo segmentado de 10 metros. Por desgracia, el HPF deberá compartir su tempo con otros instrumentos.
(Fuente: Wikipedia. Crédito EricandHolli)


El Habitable Zone Planet Finder (HPF), es decir, el llamado "Buscador de Planetas en la Zona Habitable" (un nombre así, como que impresiona) está actualmente en desarrollo. Será instalado en el telescopio de 10 metros Hobby-Eberly del Observatorio McDonald en Tejas y cubrirá una parte del espectro más reducida que CARMENES, operando en las bandas Y y J (0,8 hasta 1,3 µm).

SPIRou  será montado en el telescopio de 3,6 metros canadiense-francés CFHT en Mauna Kea en Hawai. Debería empezar a operar en 2018 y tendrá la novedad de ser un espectropolarímetro.  Este avanzado instrumento intentará modelizar la actividad estelar de forma precisa, pudiendo obtener mapas de la distribución de las manchas en la estrella.

Durante estos últimos años de transición no han faltado voces que han querido certificar la muerte de esta rama de la búsqueda de exoplanetas. Sin embargo, los resultados de HARPS nuevamente han vuelto a sorprender al Mundo con el fenomenal hallazgo de Proxima b, y esas voces ya saben que han errado en sus profecías. Lejos de declinar este área está resurgiendo con fuerza para permitirnos conocer cada vez mejor los exoplanetas de las estrellas más cercanas que, al menos para mí, son los más interesantes.

Durante muchos años espectrógrafo HARPS del telescopio de 3,6 metros del ESO en La Silla ha sido el caballo de batalla de la detección de exoplanetas por el método de la velocidad radial. (Fuente: ESO)

HARPS, ese legendario espectrógrafo que tantos planetas interesantes nos ha regalado, tardó algunos años en empezar a funcionar a pleno rendimiento y luego recolectar toda la información necesaria. Aunque HARPS vio su "primera luz" en 2003 no fue hasta 2007 que Udry publicó su supertierra Gliese-581 c, que entonces impresionó a todos por su posible habitabilidad. Los nuevos instrumentos también necesitarán su tiempo para poder sacarles todo el potencial que prometen. Sin embargo, aun sabiéndolo, no deja de ser excitante saber que CARMENES ya lleva casi un año de estudio de su muestra de 300 enanas rojas...

Estemos atentos, porque hay sorpresas esperando a ser descubiertas.


Un magnífico resumen de la situación actual de la técnica de la velocidad radial. Está escrito por algunos de los mayores expertos del mundo sobre el tema.
https://arxiv.org/abs/1602.07939

ESPRESSO
Un resumen del Francesco Pepe de este espectrógrafo de ciencia ficción heredero de HARPS.  El año que viene entrará en funcionamiento en el Cerro Paranal.
https://arxiv.org/abs/1401.5918

Un sugerente y reciente artículo de Lovis sobre las posibilidades de ESPRESSO acoplado a SPHERE para obtener imágenes nada menos que de Proxima b.
https://arxiv.org/abs/1609.03082

CARMENES
Un artículo en Investigación y Ciencia de uno de los componentes del equipo CARMENES (José Antonio Caballero)
http://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/numero/476/carmenes-el-detector-de-exotierras-14146

El excitante análisis de Quirrenbach et al. de los resultados de los 6 primeros meses de funcionamiento de CARMENES.
https://carmenes.caha.es/ext/conferences/CARMENES_SPIE2016_Quirrenbach.pdf

Un resumen de CARMENES que realicé hace unos meses en este Blog.
http://exoplanetashabitables.blogspot.com.es/2016/05/carmenes-y-la-busqueda-de-vida-en-las.html

HPF
El Blog que Paul Robertson mantiene sobre el HPF es una interesante fuente de información.
http://hpf.psu.edu/author/pmr19/

Un reciente artículo de Gudmundur Stefansson del equipo del HPF. Para que el instrumento opere en el infrarrojo con la precisión requerida no solo necesita estar a temperaturas muy bajas, además necesita que el entorno se encuentre bajo una estabilidad térmica extrema, de milésimas de grado kelvin, algo nada fácil de lograr.
https://arxiv.org/abs/1610.06216

SPIRou
Un resumen del planteamiento de SPIRou. Tardará más en desarrollarse pero será un instrumento muy complejo, que analizará además la polarización de la luz recibida.
https://arxiv.org/abs/1510.01368

CSHELL
Resultados del estudio de la muestra de 32 estrellas analizadas con CSHELL. No ha detectado nada en Epsilon Eridani, pero parece que puede ser debido a la baja precisión del instrumento.
https://arxiv.org/abs/1603.05997
https://arxiv.org/abs/1603.05998

sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Es Proxima b un Planeta Océano?

Recientemente todos hemos tenido la oportunidad de leer publicaciones que estiman probable la posibilidad de un mar de agua en Proxima b, el supuesto planeta de la estrella más cercana al Sistema Solar, Proxima Centauri.

Proxima b bien podría ser un Mundo Océano. (Fuente:Wikipedia)


La fuente originaria de estas publicaciones en la red fue publicado en Astronomy & Astrophysics con el nombre "Formation and composition of planets around very low mass stars", un tratado general sobre la formación de los planetas en las estrellas de masa muy reducida, aplicable, por tanto, a algunos sistemas conocidos: Proxima Centauri, TRAPPIST-1 y Kepler- 42, entre otros.

Los autores son Y. Alibert y W. Benz, a los que no conocía previamente, dos científicos suizos vinculados al Physikalisches Institut & Center for Space and Habitability de la ciudad de Berna.

El planteamiento pasa por aplicar modelos de formación del Sistema Solar a sistemas planetarios con una estrella 10 veces menos masiva que el Sol (algo así como la masa de Proxima Centauri) para inferir el radio de los planetas y su contenido de agua. La masa de la estrella afecta a la formación de los planetas ya que se entiende que tiene cierta relación con la masa y las propiedades del disco protoplanetario. El estudio no solo analiza estrellas de muy baja masa, sino que además, se centra en la reducida zona a menos de 0,1 UA de la estrella, que contiene la Zona Habitable en este tipo de estrellas.

Los resultados ponen de manifiesto cierta correlación entre la porción de agua del planeta y su masa, de tal manera que los planetas más grandes suelen contener más agua. Se pueden diferenciar dos poblaciones diferentes de planetas:

Planetas Migrados con agua.
Son planetas migrados desde las zonas más externas del disco protoplanetario (0,1 - 1 UA). Como estas zonas son ricas en hielos suelen ser ricos en agua. Estos planetas predominan en la muestra y son grandes, suelen tener un radio similar a 1 R⊕.

Planetas formados "In Situ" sin agua.
Planetas formados en la la zona más interna (inferior a 0,1 UA). Se forman a partir de rocas de silicatos y son desecados durante la fase juvenil de la estrella, en la que se sabe que su luminosidad aumenta de forma muy (pero muy) intensa. En general, los planetas totalmente carentes de agua tienen un tamaño inferior a 1 R⊕.

Si Proxima b fuera un Mundo Océano y tuviera acoplamiento de marea adquiriría esta curiosa forma de globo ocular. (Fuente: Steve Bowers) 



La aparición de dos poblaciones está relacionada con las migraciones planetarias. Los planetas con agua no se forman "in situ", sino que migran desde la zona más externa en la que abundan los hielos (entre 0,1 y 1 UA) y suelen tener más masa porque esa zona es rica en materiales (es donde en el Sistema Solar se forman los gigantes gaseosos). El tipo de migración planetaria relevante en este contexto es sensible a la masa, de tal manera que los planetas más masivos están relacionados con migraciones. Además, los planetas que se forman "In Situ" tienen disponible una cantidad de materiales reducida, porque el disco protoplanetario es pequeño en la zona Inferior a 0,1 UA, en coherencia con una estrella pequeña, y es poco probable que alcancen una masa elevada.

Los resultados parecen más limitados que los que ya obtuvo Coleman, en los que analiza la formación desde una visión más general, utilizando diversos escenarios, en los que algunos mostraban planetas que apenas tenían agua, debido a que en sus especificaciones no se consideraba la posibilidad de migraciones, al no haber gas en el disco.

Proxima b podría ser como el Dune de las novelas de Frank Herbert. Un planeta Seco pero Habitable. (Fuente:http://dune.wikia.com/)


Aplicado a Proxima Centauri y su planeta Proxima b de 1.3 M⊕ a 0,05 UA podría pensarse que un planeta tan grande debería ser rico en volátiles, pero esto no es una regla exacta, porque Próxima bien pudo tener un disco protoplanetario inhabitualmente grande. No obstante, os cito lo que ya escribí hace unas semanas sobre los Mundos Océano:

"Este tipo de escenario no es improbable. La Tierra no es un planeta relevante en un sistema planetario tan grande como el Sistema Solar. Sin embargo, sí lo es en una pequeña estrella como Proxima. Es decir, para que en el reducido disco protoplanetario de Proxima se ha haya formado algo como Proxima b debe haber estado ubicado en la zona donde más masa se acumula: la línea del hielo, allí donde se condensan los hielos de agua."

Hay que ser cautos. Puede haber planetas secos con posibilidades de Habitabilidad (Planetas Desérticos tipo Dune) y puede haber Mundos Océano estériles. Algún día lo sabremos.

El sistema de Kepler-42 está formado por tres estrellas muy cercanas y de reducido tamaño, el más pequeño del tamaño similar a Marte. Aquí aparece en una comparación con los principales satélites de Júpiter.  (Fuente:NASA/JPL)


Kepler-42 es una estrella pequeña y fría que manifiesta una elevada similitud con la estrella de Barnard. En esta estrella el telescopio espacial Kepler ha sido capaz de detectar tres planetas con radios claramente inferiores al terrestre: 0,78 R⊕, 0,73 R⊕ y 0,57 R⊕, respectivamente, para Kepler-42 b, c y d. Son planetas muy cercanos a su estrella, tan cerca están que no ha faltado quien compare este sistema planetario con el sistema de lunas jovianas de Júpiter.

El autor olvida incorporar la importante estrella Kepler-42 en su análisis, aunque cumple los requisitos de tener una masa reducida y tener planetas orbitando muy cerca de su estrella. Es además uno de los pocos ejemplos que ha podido obtenerse con el telescopio Kepler, tanto en su primera fase como durante el proyecto K2. Entendamos que son estrellas muy débiles en el visible, que emiten la mayor parte de su energía en el infarrojo, banda en la que el telescopio Kepler no trabaja.

Unos planetas tan pequeños como los de Kepler-42 bien podrían estar formados "in situ". Si esto es así, al margen de que reciban una radiación elevada, deberían ser planetas con grandes carencias de agua, muy secos.

2012. Muirhead y el descubrimiento de Kepler-42

2013. Jason Steffen estudia los sistemas pequeños multiplanetarios. La muestra del telescopio Kepler apenas incluye ejemplos, salvo Kepler-42 

La estrella TRAPPIST-1 tiene tres planetas con radios 1,11 R⊕, 1,05 R⊕ y 1,16 R⊕. Hay estudios sobre TRAPPIST-1 en los que se alerta sobre el peligro de desecación de sus planetas derivada de la calurosa juventud que suelen sufrir este tipo de estrellas. Sin embargo, con ese tamaño los planetas podían haber migrado y ser ricos en agua.

2016. Bolmont analiza los riesgos de desecación que afrontan los planetas de TRAPPIST-1, 

2016. Demory pone de manifiesto la incapacidad de Kepler para estudiar estrellas como TRAPPIST-1, estrellas débiles que emiten casi toda su energía en el infrarrojo,

2016. El artículo de Coleman analiza la formación planetaria en Proxima b basado en cuatro escenarios distintos.

2016. Este es el artículo de Alibert y Benz que propone como probable la presencia de agua en Proxima b debido a su elevada masa.